Friedrich Nietzsche
Nacido el 15 de octubre de 1844 en la pequeña ciudad de
Röcken, en Prusia, Friedrich Wilhelm Nietzscheera el primogénito de Karl
Ludwing y Franziska Oehler, descendientes de familia protestante.Huérfano de
padre a los cinco años pasó su infancia en Naumburg, una pequeña ciudad de
Alemania a orillas del río Saale, donde creció en compañía de su madre, tías y
abuela.
Fue bautizado como Friedrich Wilhelm en homenaje al rey de
Prusia, más tarde, él mismo abandonaría su segundo nombre. Considerado por
profesores como un alumno brillante, recibió de los colegas el apodo de
“pequeño pastor”, profesión de sus abuelos que eran protestantes. A los 14
años, en consecuencia de su dedicación a los estudios, obtuvo una beca en la
renombrada escuela de Pforta. Allí, ganó fluidez en griego y latín y, al mismo
tiempo, comenzó a cuestionar las enseñanzas del cristianismo. Convocado para el
Ejército en 1867, escapó de la actividad debido a una caída durante una
cabalgata.
En 1871, al trascurrir la guerra franco-prusiana, Nietzsche
participa como enfermero del Ejército, pero una crisis de difteria y disentería
impide al filósofo seguir trabajando. En 1873 surgen en él los primeros
problemas de salud, en una vida marcada por desilusiones amorosas, poco
contacto con la familia y hasta tres intentos de suicidio. En 1879, presenta
una carta de dimisión a la Universidad y abraza una vida errante, viviendo de
una modesta pensión anual. Intentó casarse con una joven rusa de nombre Lou
Salomé que había conocido en 1882, sin embargo, fue rechazado, poco tiempo
después Lou Salomé decidió casarse con uno de los mejores amigos del filósofo
alemán. Con crisis constantes de cefalea, problemas de visión y dificultad para
expresarse, se vio obligado a interrumpir su actividad docente y trabajo
universitario por un año, pero no dejó de escribir. Cuando intentó regresar a
las actividades académicas, se enfrentó a serios problemas en sus cuerdas
vocales que hicieron su hablar prácticamente imposible.
Nietzsche valora la cultura en que vive como la cultura de la
máquina. Esta no moviliza en el hombre más que sus fuerzas inferiores e
irreflexivas, no fomenta las ganas de educarse, de hacer las cosas mejor y con
más arte. La fuerza creativa le da el paso a la fuerza reproductiva, se impone
la técnica, el movimiento repetitivo y la uniformidad.
“La crítica nietzcheana a la educación alude a la
masificación que promueve en desmedro de la singularidad del individuo. En este
contexto se privilegia al estudiante «inactual e intempestivo» frente al
discente «moderno y funcional», y se resalta la importancia del vínculo
docente-alumno, haciendo referencia a la complejidad de la relación
autoridad-autonomía” Friedrich Nietzsche: Sobre la educación. Una consideración
intempestiva | Portal Internacional de Educación y Formación Docente. (s. f.). http://education.esp.macam.ac.il/article/1693
En el porvenir de nuestras escuelas, Nietzsche (1980)
relaciona la cultura con la educación universitaria. Tal relación está mediada
por unos intereses de utilidad e igualación de los hombres que desvían los propósitos
de las universidades como instituciones culturales. Estos efectos surgen a
partir de la tendencia paradójica de promover la ampliación cultural en las
universidades, al mismo tiempo que se la restringe a través de unos límites
dibujados por el Estado y la economía política.
“la educación debe formar un gusto por la lectura,
caracterizado por una apertura cuyas resonancias se hacen sentir en la
reconfiguración del propio cuerpo del lector” Niño, A. T. L. (s. f.). Friedrich Nietzsche: La
concepción de educación, cuerpo e imagen de hombre. https://www.redalyc.org/journal/356/35656041013/html/#:~:text=Para%20Nietzsche%2C%20la%20educaci%C3%B3n%20debe,una%20experiencia%20del%20propio%20autor.
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